Me sentía hinchada. Todos los días.
Mi cara estaba redonda. Mi mandíbula había desaparecido.
El gordito abdominal que no se iba aunque comiera bien.
Me despertaba a las 3AM sin razón. Y los antojos de dulce de noche eran imposibles de controlar.
No importaba si comía ensalada.
No importaba si entrenaba.
No importaba si tomaba litros de agua.
Todo seguía igual.
"Me veo en las fotos y no me reconozco. Mi cara cambió. Mi sueño se rompió. Y no entiendo por qué."